Fecha: 19/Jun/2020

Fuente: http://www.elconfidencial.com/

 El ejercicio físico puede hacer que los relojes de nuestro organismo se alteren, adelantándose o retrasándose, lo que puede ser un paso importante para tratar personas con alteraciones del sueño o enfermedades cardíacas. Una nueva investigación, publicada en la revista científica ‘Journal of Physiology’, muestra que solo una sesión de 60 minutos de ejercicio cambió los relojes de los músculos de los ratones alrededor de una hora en cualquier dirección.

Según señalan científicos de la Universidad de Florida (Estados Unidos), los relojes de los músculos de los ratones «escuchaban» la información de sus contracciones musculares durante el ejercicio. Si esta investigación se replica en los humanos, se justifica la prescripción de ejercicio para los trabajadores de los turnos de noche y el tratamiento de enfermedades como las del corazón, que pueden causar alteraciones en los relojes de todo el cuerpo.

Los relojes existen en prácticamente todas nuestras células para coordinar temporalmente las funciones específicas de las células. La configuración de nuestros relojes es sensible a señales como los cambios de luz a lo largo del día, la hora de comer… y al ejercicio.

Esto significa que el ejercicio es una señal para ajustar los relojes de los músculos. Los investigadores determinaron esto estudiando ratones que corrían en diferentes fases del día: en la mitad de su fase de descanso, una hora antes de comenzar su fase activa, y en la mitad de su fase activa. Las fases activas y de descanso en los ratones son equivalentes al día y a la noche en los humanos.

Demostrado en ratones

Luego observaron cómo la cantidad de una proteína primaria del reloj cambiaba en el curso de varios días después de las contracciones musculares. Sus resultados mostraron que, dependiendo del momento de las contracciones, los relojes se adelantaron o retrasaron a una hora más temprana o más tardía y que esto no requiere de hormonas circulantes o del reloj central.

En otras palabras, el tiempo de ejercicio durante el día puede rebobinar o adelantar nuestros relojes corporales musculares, por lo que afinar esto podría permitir un tratamiento preciso de las enfermedades en las que los relojes corporales o bien se adelantan o bien se atrasan.

Los investigadores llevaron a cabo esta investigación en ratones en lugar de en humanos, ya que requeriría múltiples biopsias musculares, que son procedimientos invasivos. Aunque esta investigación se ha realizado hasta ahora en ratones, puede llevarse adelante en pacientes sin necesidad de ensayos clínicos, ya que requiere una prescripción de tiempo de ejercicio para ciertas condiciones, como las enfermedades cardíacas.

«Esta investigación es realmente importante porque pone de relieve el efecto que el ejercicio puede tener en los relojes de nuestro cuerpo», explica a SciTechDaily Christopher Wolff, uno de los autores del estudio y perteneciente al Departamento de Fisiología y Genómica Funcional de la Universidad de Florida. «Si esto se replica en los humanos, significa que los trabajadores del turno de noche pueden usar el ejercicio para ayudar a cambiar los relojes de sus cuerpos. También podemos utilizar el ejercicio como tratamiento para los ‘trastornos del reloj corporal’ que pueden ocurrir en muchas enfermedades crónicas, como las del corazón».

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