“El brote del Covid-19 sacudió el mercado del petróleo y provocó una caída de los precios. Las estrategias para contener la propagación del coronavirus, como limitar el movimiento de las personas, redujeron directamente la demanda de petróleo, ejerciendo presión a la baja sobre los precios.

Así mismo, la combinación de energía está cambiando apenas gradualmente lo que hace que el mundo siga dependiendo de los combustibles fósiles durante las próximas décadas, a pesar de los grandes esfuerzos de los gobiernos por promover políticas públicas para reducir los costos de las energías renovables; fortalecer el consumo de energía eléctrica; impulsar tecnologías sin carbono e incorporar nuevas tecnologías en los sistemas de transporte, pero aún así, esto parece no ser suficiente.

En el caso de la industria de los yacimientos no convencionales (YNC), hemos identificado que estos tienen enormes potenciales de crecimiento en la producción, dentro y fuera de los Estados Unidos, a pesar de las restricciones que se han establecido en algunos estados.

Sin embargo, se están analizando diversas estrategias para superar estos obstáculos porque es cierto que existen riesgos en esta industria pero a la vez oportunidades que pueden ayudar a los países a enfrentar el descenso de las reservas de hidrocarburos.

Los YNC representan riesgos operacionales, pero los operadores están buscando la manera de enfrentarlos, ya no hay un mercado de capitales tan amplio como el que existía antes de la pandemia, pero aún así seguimos identificando que hay un amplio mercado para los YNC en los próximos años”.