Fecha: 17/Ene/2022

Fuente: http://unperiodico.unal.edu.co/

Por lo general, la ingeniería se define como una profesión que para cumplir su propósito emplea tanto las leyes naturales como los recursos de la naturaleza, además de las ciencias formales, los objetos, materiales, sistemas, herramientas tecnológicas y otros conocimientos desarrollados por los seres humanos.

Rara vez se analizan los importantes aportes de esta disciplina al avance en el conocimiento de las ciencias básicas y cómo sus resultados se han ido integrando en la formación profesional. Un ejemplo paradigmático es el del ingeniero electricista estadounidense John Bardeen, quien se hizo merecedor de dos premios Nobel de Física (1956 y 1972) por su descubrimiento del transistor y la teoría de la superconductividad.

Es fundamental considerar la ingeniería no solo como profesión sino también como una disciplina que aporta a la frontera del conocimiento, a la ciencia, a la tecnología y a la innovación, y así trabajar el conocimiento interdisciplinar y holístico involucrando varias disciplinas, en el que cada una aporte desde su espacio al tema en cuestión y que contemple primero todo el sistema o el problema, antes que sus partes integrantes.

En ese sentido, existen diferentes factores que se deben estudiar sistemáticamente con categorías conceptuales desde lo holístico y la interdisciplinariedad, para aplicar de manera acertada las tecnologías disruptivas. De ahí que los modelos de formación profesional del futuro no podrán ser uniformes y rígidos, sino adaptables a unas exigencias muy variadas y cambiantes.

En la actualidad, a las grandes barreras existentes para avanzar en ciencia y tecnología desde los “países del Sur”, se suma el “obstáculo epistemológico del subdesarrollo”. Por ejemplo, para que una investigación o un investigador alcancen reconocimiento mundial, es necesario que salga de su propio país y trabaje en una institución del primer mundo.

Un ejemplo de trabajo interdisciplinar y holístico, de dónde y cómo se aplica el conocimiento y de la manera de identificar y superar obstáculos epistemológicos para el avance en ciencia y tecnología es la investigación sobre el fenómeno electromagnético del rayo, cuyos valiosos aportes realizados por el Programa de Investigación sobre Adquisición y Análisis de Señales (PAAS-UN) la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) han sido reconocidos dentro y fuera del país.

Hace tres décadas se planteó una hipótesis de investigación y sus aplicaciones, acerca de la variación espacial y temporal en la magnitud de los parámetros del rayo, que se ha desarrollado y se ha venido probando en la última década.

Mediante un proceso de investigación interdisciplinario, riguroso, sistemático y sobre bases científicas, se ha logrado aportar al conocimiento de un fenómeno natural que por sus características físicas y meteorológicas es muy diferente en la latitud tropical que en las latitudes templadas, en donde generalmente se desarrollan este tipo de investigaciones.

Ciencia globalizada que limita

A principios del siglo XX, cuando los investigadores en la física del rayo clasificaron las regiones de la Tierra según los diferentes parámetros del rayo medidos, solo tuvieron en cuenta los datos de mediciones locales realizadas en países de latitudes norte como Suiza, Alemania, Francia o Estados Unidos, y los generalizaron para todo el planeta.

Para propósitos de aplicación a la ingeniería de protección contra rayos, esta globalización de las magnitudes de los parámetros del rayo no permite mitigar la alta mortalidad de personas que habitan en esta zona del mundo, ni las grandes pérdidas por daños de equipos.

Se estima que en la zona tropical y subtropical del planeta se presentan cada año más de 24.000 muertes por rayos, con más de 1,8 muertes por millón de habitantes en Colombia y 1,75 en México, mientras que en países desarrollados los parámetros del rayo establecidos los índices son menos de 0,3 muertes por millón de habitantes.

Así mismo, esta globalización del conocimiento trae como consecuencia para países tropicales, el diseño y la fabricación de equipos y sistemas no apropiados al entorno, con grandes pérdidas económicas de miles de millones de dólares.

La riqueza de la interdisciplinariedad

La categoría conceptual del trabajo interdisciplinario –entendida como una forma de conocimiento aplicado que se produce en la intersección de los saberes– ha proporcionado un escenario más amplio para comprender y abordar el fenómeno del rayo de manera integral y objetiva.

En efecto, fue necesario acudir al aporte de disciplinas diferentes a la física y las matemáticas, que inicialmente no se consideraron en el análisis del fenómeno. Desde la química se abordaron los beneficios del rayo; la biología y la medicina permitieron entender los efectos del rayo en el cuerpo humano; la historia y la literatura aportaron las explicaciones del fenómeno a través de otros lenguajes como el mítico, el literario y el religioso.

Entre los resultados de dicho trabajo ha sido posible predecir la caída de un rayo hasta con 30 minutos de anticipación y más del 95 % de precisión.

La hipótesis de investigación sobre la variación espacial y temporal en los parámetros del rayo es aplicable a una nueva etapa de investigación sobre los rayos nube-ionósfera que estamos avanzando mediante el proyecto de investigación ASIM (Atmosphere Space Interaction Monitor) en coordinación con grupos de investigación europeos y la NASA.

El proyecto ASIM busca establecer la correlación espacio-temporal entre los eventos luminiscentes transitorios (TLE, por sus siglas en inglés) y los rayos nube-tierra y desarrollar un modelo unificado que explique sus diferentes escalas en términos de frecuencia.

Para medir estos fenómenos fuera de nuestra atmosfera, investigadores daneses y españoles desarrollaron un kit-observatorio que fue puesto en la Estación Espacial Internacional (EEI) en abril de 2018 y quedó instalado en el módulo Columbus de la Agencia Aeroespacial Europea.

El kit-observatorio opera continuamente con datos que son enviados, analizados y comparados con datos terrestres del sistema de monitoreo ubicado en Colombia, que en 2015 fue montado con siete antenas de monitoreo alrededor de Santa Marta, desde donde se capturó la actividad de rayos nubes-ionosfera. Hoy las antenas están en una estación cerca de la región del Catatumbo.

Para llevar a cabo la necesaria relación de la cuádruple hélice: Empresa-Universidad- Estado-Sociedad se requiere además del incremento en recursos humanos y financieros para investigación, la creación de una infraestructura adecuada, espacios propios y autónomos de investigación a través de centros, institutos o ciudadelas con categorías conceptuales de interdisciplinariedad.

De esta manera será posible una acertada aplicación de tecnologías disruptivas que potencialicen el trabajo de aplicación al entorno propio, en el que la ingeniería, como disciplina, juegue un papel preponderante, más allá de la organización puramente docente que hoy predomina en nuestras universidades latinoamericanas.

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