Fecha: 29/Oct/2021

Fuente: https://www.eltiempo.com

En reuniones familiares, caminando por la calle, en la oficina, en un centro comercial, haciendo mercado o incluso en actividades lúdicas como estar en un parque se volvió rutinario que las personas estén pendientes de las pantallas de sus celulares, sin tener consciencia del tiempo excesivo que pasan frente a estos dispositivos y, peor aún, de los efectos nocivos que pueden tener en su salud visual.

Es cierto que cada vez estamos más inmersos en un mundo tecnológico, invertimos mayor tiempo en conexiones digitales y en la necesidad de estar siempre informados sobre el mundo que nos rodea.

Pero esto no puede ser más importante que cuidar la salud. El promedio de una persona mirando una pantalla de un televisor, computador o teléfono celular, que se establece con los datos de diferentes estudios recientes y según las variables de análisis que entregan las mismas redes sociales, ya alcanza una cifra alarmante: ocho horas diarias, es decir que en promedio más del 60 por ciento del tiempo de vigilia de un ser humano lo pasa frente a una pantalla de un aparato que emite un tipo de luz perjudicial para los ojos.

Con tanto tiempo invertido en un hábito es lógico suponer que existen efectos sobre la salud. Y, efectivamente, las consecuencias negativas para la salud visual de las personas por la exposición excesiva a la luz azul de dispositivos como los computadores, los televisores, las tabletas y los celulares son objeto de estudio en el mundo entero.

El tema tiene mayor vigencia en época de pandemia por la extensión de horarios en su uso dado que a la jornada laboral se han sumado otras actividades de conexión y entretenimiento en estos aparatos electrónicos.

Luz azul

Recibir la luz del sol, encender las luces en la casa, prender la computadora, el celular o cualquier otro dispositivo digital son actividades que nos exponen a rayos de luz visible e invisible con variados efectos.

La luz solar contiene tonos rojo, naranja, amarillo y verde dependiendo de la energía y longitud de onda de los rayos. En el otro extremo del espectro de luz visible están los rayos de luz azul con las longitudes de onda más corta (y mayor energía), y se les denomina también luz azul, luz azul-violeta o luz violeta, explica Miryam Herrera Gámez, optómetra del Instituto Nacional para Ciegos (Inci).

La luz azul está en todas partes. En el sol, en las lámparas led, en los televisores de pantalla plana; no obstante, las pantallas de visualización de equipos electrónicos como computadores portátiles y teléfonos inteligentes emiten cantidades considerables de luz de este tipo.

Dado que el ojo humano no bloquea bien la luz azul y que esa luz pasa a través de la córnea y el cristalino, y llega a la retina, se considera que dicha luz puede incrementar el riesgo de fatiga ocular, degeneración macular y que puede desencadenar variados problemas oculares con el paso del tiempo.

En esta era de conectividad y uso desmesurado de dispositivos electrónicos se pueden provocar daños leves como fatiga visual, sensación de picor en los ojos, insomnio, pero también tiene consecuencias más graves como el envejecimiento prematuro de la retina y el cristalino. Una buena higiene evita que los ojos sean alcanzados por microorganismos y estén expuestos a infecciones, por eso es importante que las personas no se pasen las manos sucias sobre sus ojos, mucho menos en tiempos de pandemia.

Herrera también insiste en recalcar que no se deben utilizar remedios caseros en los ojos como miel o gotas de limón, pues pueden obstruir el conducto lagrimal y ocasionar, con el paso del tiempo, quemaduras en la córnea. Al igual, advierte que no se deben consumir medicamentos no formulados por el especialista, pues se corre el riesgo de que se le eleve la presión intraocular.

Carlos Parra Dussan, director general del Instituto Nacional para Ciegos, asegura que en Colombia hay 1’948.332 personas con discapacidad visual y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el 80 % de las alteraciones se producen por descuidos y malas prácticas.

“Hoy estamos expuestos a múltiples factores que perjudican la salud visual y, por eso, el Inci adelanta esta tarea educativa para que los colombianos prevengan problemas de salud visual” y agrega que siempre es bueno usar el sentido común y la autocrítica para regular esos comportamientos nocivos, haciéndose preguntas como: “¿es realmente necesario mantenerse conectado?”, concluye Parra Dussan.

Consejos de los especialistas

De acuerdo con los expertos, al trabajar frente a un computador o dispositivo móvil se debe tener en cuenta adoptar y mantener una posición adecuada en la silla; ubicar el monitor a una distancia aproximada de 33 a 40 cm y en un sitio donde no se refleje la luz en la pantalla; realizar descansos cada 30 minutos durante 15 segundos con el fin de evitar que el ojo se acostumbre a trabajar a una misma distancia y parpadear normalmente para humedecer el ojo. Así se evita la fatiga visual o el síndrome del ojo seco.

Se debe estar alerta a los síntomas más comunes como enrojecimiento ocular, dolor de cabeza, visión borrosa, entre otros factores derivados del uso de estos aparatos.

Adicionalmente, es importante evitar en los escenarios oscuros el uso de teléfonos celulares de pantalla táctil o tabletas. Y se debe tener en cuenta que las últimas versiones de computadoras ya traen los filtros necesarios para proteger la visión.

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