Fecha: 02/Jul/2021

Fuente: https://www.eltiempo.com/

El estrés es el compañero no deseado para muchos. Las prisas del día a día y el agobio de no llegar a todo nos pasa factura más a menudo de lo que pensamos. Trabajo, casa, pareja, niños, amigos, deporte, alteraciones en la dieta, cambios de horarios. La Encuesta Pulso Social –realizada por el Dane–, por ejemplo, informó el año pasado que seis de cada diez colombianos habían visto afectada su salud mental durante la pandemia.

El Ministerio de Salud y Protección Social implementó desde hace un año la línea 192, en la cual, a través de la opción 4, se le ofrecía teleorientación en salud mental a la población colombiana. Según cifras de esta misma entidad, entre el 13 de abril de 2020 y 2021, la línea registró más de 18.000 solicitudes.

Entre las personas que más buscaban atención estaban mujeres, con un 60,9 %, con edades más frecuentes entre los 15 y 39 años. Los motivos estaban mayoritamente relacionados con síntomas de ansiedad, reacciones al estrés y síntomas de depresión.

Señales

Muchas de las personas que padecen de estrés no logran identificarlo como un problema hasta que ya es demasiado tarde. Pero este estrés no solo se nota a nivel psicológico y emocional, sino que también se refleja en la piel, como indican expertos de Nivea; y es que cuando hay estados de ansiedad o sentimientos de agobio, el cuerpo produce ciertas hormonas, como el cortisol, que afectan directamente el estado de las células cutáneas.

Por ello, estas son las principales señales que envía nuestro cuerpo para advertir que debemos darnos una pausa y tomarnos las cosas con más calma y tranquilidad.

Aparición de problemas de la piel

El estrés daña directamente la piel produciendo desajustes hormonales y haciendo que se debilite nuestro sistema inmunitario, provocando problemas cutáneos. En momentos de ansiedad, el cuerpo produce más adrenalina y cortisol, que en exceso causa enrojecimiento, dermatitis, urticarias y sequedad.

Además, una persona estresada tiende a tocarse más la cara y eso puede producir irritaciones, heridas e infecciones. Al debilitarse nuestro sistema inmunitario, también pueden aparecer herpes, calenturas, dermatitis, psoriasis y otro tipo de infecciones.

Aparición de granos o acné

Las alteraciones hormonales hacen que nuestra producción de grasa en la piel se descontrole y empecemos a segregar una mayor cantidad de sebo (grasa), que acaba bloqueando los poros y facilita que se produzcan infecciones que causan inflamación y pequeños granitos o acné.

Piel apagada, fatigada y sin luminosidad

El estrés motiva la acción de los radicales libres, las moléculas causantes del envejecimiento. Estas moléculas siempre están presentes en nuestro cuerpo, ya que se generan incluso con la respiración o la luz solar.

Sin embargo, cuando hay un exceso de ellas, la piel se desequilibra y envejece de forma prematura, lo que se traduce en arrugas, flacidez, tono apagado o falta de elasticidad. Además, el estrés hace que la piel se vuelva más vulnerable a factores ambientales nocivos, como la radiación UV o la contaminación.

Deshidratación

Cuando hay estrés, la circulación sanguínea se vuelve más lenta, lo que dificulta que el agua y otros nutrientes lleguen a la piel para mantenerla joven, sana y jugosa.

Es una de las primeras muestras del envejecimiento prematuro, ya que una piel más seca, con sensación de tirantez, es un signo de pérdida de elasticidad y también es más propensa a las arrugas y a la flacidez.

Caída del cabello

El cabello tiene su propio ciclo vital. Cuando este llega a su fin, el pelo se cae. Sin embargo, las alarmas saltan si se cae mucho al mismo tiempo. Las situaciones estresantes aceleran el ciclo de vida del cabello y hacen que se caiga antes de lo previsto.

Dificultades para dormir

Se traducen en dolores de cabeza y cansancio generalizado. Uno de los síntomas más evidentes de la falta de sueño se nota directamente en la piel: las ojeras. Estas se marcan cuando estamos cansados porque se produce una dilatación de los vasos sanguíneos, dando un aspecto más oscuro a la piel y haciendo que esta vaya perdiendo vitalidad y se vuelva más fina.

Asimismo, la falta de sueño es un factor clave para el envejecimiento prematuro. Se altera el ritmo habitual del organismo y la segregación de ciertas hormonas, como el cortisol, lo que puede acelerar el envejecimiento y empeorar algunas enfermedades.

Alteración de la respiración

Cuando estamos estresados nos cuesta respirar de forma estable y profunda. Esto no solo influye en el control de nuestros estados emocionales, sino que afecta el nivel de oxígeno necesario para nuestros procesos metabólicos, y a la regeneración celular de órganos, incluida la piel.

El primer signo de la falta de oxígeno en la piel es un aspecto apagado y poco luminoso; desencadena signos de falta de salud y de envejecimiento prematuro de la piel. Si además añadimos el efecto que los tapabocas causan en nuestra respiración, los efectos se agravan. Es muy importante ser conscientes de esto y tomar medidas para respirar bien cuando estemos nerviosos o estresados.

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