Fecha: 13/Feb/2019

Fuente: http://www.tecno.americaeconomia.com/

Los tiempos en que China se consolidó como la fábrica del mundo han cambiado. La industria fabril del gigante asiático sigue pujante, pero empiezan los primeros síntomas de una transición. En el futuro el país podría afrontar una disminución de su capacidad productiva y tendrá que ser compensada con otra tecnología: la inteligencia artificial.

El gigante asiático tiene recursos de sobra para progresar económicamente aunque le fallara la muleta que forman las fábricas. El país ha estimulado con incentivos y abundante capital la creación de startups y la investigación científica. Tanto es así que un estudio de la Universidad de Michigan apuntaba que en 2022 China podría convertirse en el mayor inversor en ciencia, un mérito que tradicionalmente posee Estados Unidos de forma indiscutible.

El país ha mirado hacia la inteligencia artificial para crear un nuevo sector que empuje la economía. Así, ahora existen en China enormes instalaciones donde un buen número de personas trabajan delante de un ordenador. Son granjas de IA y sus empleados sientan los cimientos de las bases de datos que nutrirán a estas inteligencias artificiales.