Energía
Carbón en la transición energética: seguridad y competitividad industrial

En este Artículo
Por: Carlos Cante. Presidente de Fenalcarbón*
Carbón: El respaldo confiable que Colombia necesita frente a "El Niño"
La transición energética constituye uno de los mayores desafíos para Colombia durante las próximas décadas. Alcanzar una matriz energética más limpia es un objetivo compartido por los diferentes actores del sector.
Desde la perspectiva de la industria de los carbones, este proceso se debe desarrollar sobre principios de seguridad energética, sostenibilidad económica y rigor técnico, evitando decisiones que comprometan la confiabilidad del sistema eléctrico, la competitividad del aparato productivo nacional y las finanzas territoriales.
La discusión sobre la transición no se debe centrar en sustituir unas fuentes por otras, sino en construir un modelo energético diversificado donde cada recurso aporte de acuerdo con sus fortalezas y con las necesidades reales del país.
El carbón continúa desempeñando un papel estratégico como fuente de respaldo para el sistema eléctrico colombiano y como insumo competitivo para numerosos sectores industriales.
Carbón: respaldo frente a ‘El Niño’
Uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sistema energético colombiano es un nuevo fenómeno ‘El Niño’ que se vivirá intensamente durante los próximos meses en Colombia.
Este escenario, sumado a la estrechez en la oferta nacional de gas natural y a las presiones financieras que enfrentan algunos agentes del mercado eléctrico, obliga a fortalecer las fuentes de generación que garanticen la continuidad del servicio y la estabilidad del Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Desde la visión de Fenalcarbón, el país debe seguir preparándose con suficiente anticipación para afrontar este escenario, asegurando la disponibilidad de generación térmica respaldada por carbón, una fuente energética que ha demostrado ser confiable, continua y disponible cuando el sistema más la necesita.
Durante el fenómeno ‘El Niño’ de 2023-2024, la generación termoeléctrica a partir de carbón desempeñó un papel determinante para mantener la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano y evitar que el país se apagara. En los momentos de mayor exigencia llegó a aportar hasta el 18% de la generación diaria de energía, permitiendo compensar la disminución de la producción hidroeléctrica ocasionada por la reducción de los aportes hídricos.
Actualmente, Colombia dispone de aproximadamente 1.653 MW de capacidad instalada en plantas termoeléctricas que utilizan carbón, una infraestructura capaz de atender una demanda equivalente al consumo eléctrico de todo el departamento de Antioquia.
Durante la anterior coyuntura climática, estas centrales alcanzaron producciones cercanas a 37 GWh diarios, respaldadas por consumos de aproximadamente 18.000 toneladas de carbón por día, demostrando su capacidad de operar de manera continua cuando otras fuentes enfrentan restricciones.
Esta capacidad instalada constituye un activo estratégico para la seguridad energética nacional. En un sistema donde las energías renovables continúan ampliando su participación, la generación térmica con carbón aporta la firmeza necesaria para responder cuando disminuye la disponibilidad de recursos hídricos o cuando la generación eólica y solar presenta variabilidad por condiciones climáticas.
Competitividad industrial depende de la energía
Otro de los aspectos fundamentales está relacionado con el impacto que tienen los costos energéticos sobre la competitividad de la industria colombiana. El incremento en los precios internacionales del gas natural y la creciente necesidad de importar este energético han modificado sustancialmente la estructura de costos de numerosos sectores productivos.
Mientras el gas importado presenta una elevada volatilidad de precios, el carbón continúa siendo una fuente energética competitiva, disponible localmente y con costos considerablemente inferiores para diferentes procesos industriales.
Esta realidad ha llevado a que múltiples industrias nacionales, evalúen nuevamente el carbón como alternativa energética para preservar su competitividad frente a mercados internacionales cada vez más exigentes.
Sectores como el acero, el cemento, la cerámica y otras actividades manufactureras requieren condiciones energéticas estables y económicamente viables para mantener su capacidad de producción y enfrentar la competencia proveniente de economías que continúan utilizando carbón dentro de sus procesos industriales.
Desde esta perspectiva, Fenalcarbón considera que garantizar el acceso a recursos energéticos nacionales no solo fortalece la seguridad de abastecimiento, sino que también contribuye a preservar el empleo, la inversión y el desarrollo industrial del país.

Recurso estratégico para las regiones
La cadena productiva carbonífera constituye una importante fuente de empleo directo e indirecto, dinamiza la actividad de miles de proveedores locales y representa una significativa contribución a los ingresos fiscales territoriales mediante regalías e impuestos.
En departamentos como Boyacá, Cundinamarca, Norte de Santander, Santander y Córdoba, la pequeña y mediana minería desempeñan un papel determinante en la estabilidad económica y social de numerosas comunidades; mientras que en el Cesar y La Guajira, la minería de carbón de exportación soporta, además del empleo y las dinámicas económicas regionales, la inversión pública nacional al representar $30 de cada $100 pesos que se invierten en el Sistema General de Regalías.
Cualquier política pública relacionada con la transición energética debe considerar estos impactos territoriales y promover procesos de transformación que protejan el empleo, fortalezcan las economías regionales y faciliten una evolución gradual de las actividades productivas.
La transición energética no se debe entender como la sustitución inmediata de los combustibles fósiles, sino como un proceso de incorporación progresiva de nuevas tecnologías acompañado por el aprovechamiento eficiente de los recursos energéticos disponibles.
En esa visión, el carbón puede coexistir con fuentes renovables dentro de una matriz diversificada que fortalezca la confiabilidad del sistema, reduzca la dependencia de combustibles importados y preserve la competitividad de la economía nacional. Paralelamente, el gremio considera indispensable impulsar innovaciones tecnológicas que permitan un uso cada vez más eficiente y ambientalmente sostenible del recurso carbonífero.
Recomendaciones para la política energética
Como parte de su propuesta institucional, Fenalcarbón ha planteado la necesidad de construir una política energética sustentada en criterios técnicos, económicos y de seguridad de suministro. Entre los principales lineamientos que promueve el gremio se destacan:
- Reconocer el carbón como un activo estratégico para garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico nacional.
- Fortalecer una matriz energética diversificada basada en la complementariedad entre fuentes convencionales y renovables.
- Preservar condiciones regulatorias que permitan la continuidad de la generación termoeléctrica y de la actividad minera responsable.
- Promover el aprovechamiento sostenible de los recursos energéticos nacionales como mecanismo para fortalecer la soberanía energética.
- Impulsar la innovación tecnológica orientada a mejorar la eficiencia y el desempeño ambiental de la cadena carbonífera.
- Incorporar criterios de competitividad industrial y desarrollo regional dentro de las decisiones relacionadas con la transición energética.

Transición con equilibrio y visión de largo plazo
La discusión energética del país debe superar los enfoques excluyentes y orientarse hacia un modelo que combine sostenibilidad ambiental, seguridad de suministro y desarrollo económico.
La experiencia reciente demuestra que la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano depende de contar con una matriz energética diversificada y resiliente, capaz de responder a fenómenos climáticos extremos, variaciones en los mercados internacionales y cambios en la demanda de energía.
En ese contexto, el carbón continúa siendo, según la visión del gremio, un recurso estratégico cuya adecuada integración dentro de la política energética puede contribuir a garantizar un suministro suficiente, confiable y competitivo para acompañar el crecimiento económico y la transformación energética de Colombia.
Más que plantear una competencia entre tecnologías o fuentes de generación, el desafío consiste en aprovechar de manera equilibrada las ventajas de cada recurso disponible.
Una transición energética efectiva requiere decisiones basadas en criterios técnicos, económicos y ambientales, que permitan fortalecer la resiliencia del sistema, garantizar el acceso a la energía y mantener la competitividad del país en un entorno de crecientes exigencias.
La construcción de una política energética de largo plazo debe promover una matriz diversificada en la que las energías renovables y los recursos convencionales puedan complementarse de forma responsable.

*Economista especializado en finanzas de la Universidad del Rosario con Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos. Fue Viceministro de Minas. Ha sido consultor internacional de organismos como la IFC del Banco Mundial y el Foro Intergubernamental de Minería (IGF). Actualmente se desempeña como Presidente Ejecutivo de la Federación Colombiana del Carbón (Fenalcarbón).
