EMPRESARIAL

Evolución y lecciones aprendidas

de un emprendimiento en Ingeniería

Revista Aciem Empresarial

En este Artículo

Por: David González Cordero – Dointech Automatización SAS

La ruta de un sueño que empezó con el Fondo Emprender del SENA

Con el transcurso de los años, siempre surge una pregunta inevitable: ¿has logrado lo que efectivamente querías o qué te falta para llegar al máximo nivel en tu carrera, profesión o compañía? Ser emprendedor en un país como Colombia tiene retos únicos frente a otras partes del mundo, sin embargo, la mentalidad de quien emprende es muy similar en todas partes.

Para emprender necesitas mucho más que un buen plan y un buen socio. Debes tener claro que te enfrentas a un mercado competitivo y cambiante que te obliga a reinventarte a diario. Cuando comenzamos hace 14 años, junto a mi socio Nicolas Umbarila, sabíamos que teníamos un gran mercado por conquistar, con servicios y productos de alta proyección, pero la ruta inicial no fue tan clara.

Al lograr nuestro primer capital de inversión a través del Fondo Emprender del SENA, estábamos muy motivados. Creamos una metodología, entendimos el entorno y nos adaptamos a él. Durante los primeros años, pasar la barrera de los cientos de millones en ventas puede parecer poco para algunos, pero para un emprendedor en formación es una meta gigante. Te sientes satisfecho, pero con la clara convicción de que quieres enfrentarte a cosas más grandes.

Hago referencia a un ‘emprendedor en formación’, porque los primeros años son de muchísimo aprendizaje. Lo quieras o no, lo estás haciendo como la mayoría en el mundo: ganando o aprendiendo.

Después de conseguir un capital de trabajo a pulso y cerrar proyectos interesantes, te detienes a pensar en el siguiente paso. Muchas veces es necesario hacer una pausa, autoevaluarte, mirar qué haces bien, qué haces mal y, si es necesario, cambiar el plan, pero nunca la meta. Estar en continuo movimiento te permite encontrar los vacíos del mercado y abrir nuevos horizontes.

La evolución de una empresa rara vez es como la imaginamos. Creemos que con el paso de los años tendremos automáticamente 50 trabajadores y multiplicaremos los ingresos por cifras impensables, pero no funciona exactamente así. Cada emprendimiento tiene un proceso, tiempos diferentes y esquemas que se ajustan a las realidades del día a día. En medio de esta evolución, descubres que hay pilares innegociables que marcarán tu rumbo.

El triángulo que sostiene a una empresa y que ningún emprendedor debe descuidar

A continuación, quiero resaltar cinco lecciones que nos han llevado a tener proyectos exitosos y a gestionar inversiones cada vez más grandes:

  1. La mentalidad positiva y la resiliencia. Este factor, aunque parezca cotidiano o subjetivo, es el más poderoso. Forjar una mentalidad fuerte te hace resiliente y tolerante al fracaso, brindándote la tranquilidad y el empuje necesarios para sobrellevar los momentos duros, porque, te lo aseguro, los vas a tener.

Esto no se logra de un día para otro, requiere entrenamiento y mucha decisión. La diferencia entre el éxito y el fracaso de una empresa suele radicar en la actitud. Prácticas como meditar o los deportes de fondo son excelentes herramientas para forjar una mente sólida.

  1. Comunicación asertiva y relaciones corporativas. Como segundo punto, y sin duda uno de los pilares más determinantes para el éxito, está la comunicación asertiva y la gestión de las relaciones corporativas. Vale la pena detenerse a evaluar constantemente: ¿cómo son tus relaciones en absolutamente todos los niveles de la operación?

No hay una academia que te entregue la fórmula perfecta para esto; es la empresa en el día a día la que te enseña que construir vínculos sólidos equivale a cimentar una base inquebrantable para tu negocio.

La clave radica en entender que la empresa se sostiene sobre un triángulo estratégico que debes equilibrar y cuidar con el mismo nivel de dedicación en cada uno de sus vértices: tu equipo, tus proveedores y tus clientes. A menudo, en el afán de generar ingresos, se comete el error de jerarquizar estas relaciones, dándole todo el protagonismo al cliente y descuidando el resto.

Para mantener este ecosistema en equilibrio, la comunicación asertiva (clara, honesta y oportuna) es tu mejor herramienta. Es fundamental entender el peso que tiene cada eslabón en la cadena de valor de la compañía:

  • Tu equipo de trabajo: Son el corazón y el motor de la operación. Una comunicación empática y directa con ellos genera sentido de pertenencia y compromiso. En definitiva, son las personas de tu equipo quienes te llevan lejos y materializan la visión de la empresa todos los días.
  • Tus proveedores: Son tu principal apalancamiento operativo. Si los tratas como aliados estratégicos y no como simples transacciones, construirás una red de apoyo que te respaldará en los momentos de crisis. Ellos son quienes te facilitan los recursos y la calidad necesarios para que tu producto final o servicio sea impecable.
  • Tus clientes: Son la validación de tu esfuerzo en el mercado. Ellos manejan tus números, aprueban tus proyectos y dictan el ritmo de tus ingresos; pero hay que ser claros: un cliente solo recibirá un valor excepcional y se fidelizará si tu equipo y tus proveedores están trabajando en perfecta armonía.

El verdadero liderazgo en los negocios consiste en comprender que estas tres fuerzas tienen exactamente el mismo nivel de importancia. Cuidarlas por igual, estableciendo límites sanos y comunicando expectativas de forma transparente, es lo que realmente blinda a la empresa y le permite escalar de forma sostenible.

Revista Aciem Empresarial
Por qué la resiliencia y la comunicación asertiva son los pilares del éxito empresarial
  1. Organización contable y administrativa. Esta suele ser una gran debilidad de muchos emprendedores, y de manera muy particular, de los ingenieros. Nuestra formación nos prepara para solucionar problemas técnicos, diseñar o ejecutar proyectos complejos, pero solemos relegar el aspecto financiero a un segundo plano.

La información financiera no puede dejarse a la memoria ni a la improvisación; debe ser organizada y sistemática, sostenida por procesos sumamente claros. Los números no son un simple requisito para presentar a fin de año; son el idioma en el que te habla tu negocio. Dominar este idioma es lo que te permite:

  • Tomar decisiones estratégicas de inversión: Saber con certeza si es el momento adecuado para comprar nueva maquinaria, expandir la operación o contratar más personal.
  • Proteger y manejar tu liquidez: Entender que vender mucho no sirve de nada si el flujo de caja no te alcanza para cubrir la nómina o los materiales.
  • Evaluar el estado real de la empresa: Medir la verdadera rentabilidad de cada proyecto más allá de las proyecciones iniciales.

La premisa es implacable pero simple: por más innovador o técnicamente perfecto que sea tu proyecto de Ingeniería, si los números no son buenos, la empresa no va bien. Si al revisar tus indicadores periodo a periodo no notas una mejora o un crecimiento, es una señal de alerta de que estás omitiendo algo en tus procesos operativos o de costeo.

Aquí es donde tu capacidad analítica debe ser de primer nivel. Si la metodología administrativa que utilizas hoy no te brinda respuestas claras o no se ajusta a la realidad de tu día a día, debes moldearla.

A excepción de las normativas fiscales y las tarifas de impuestos, que son reglas de juego inamovibles impuestas por el Estado, todo lo demás dentro de tu empresa es un sistema que tú mismo puedes diseñar y optimizar. Desde cómo mides la eficiencia de una obra hasta cómo apruebas un gasto, tú tienes la potestad de organizar la estructura interna para que la compañía marche hacia adelante, todos en la misma dirección y con la precisión de un reloj.

  1. El arte de delegar. Aprender a delegar es, sin duda, uno de los retos más difíciles y comunes para los emprendedores y las pymes en crecimiento. Como fundadores, solemos caer en la trampa del perfeccionismo: cuesta soltar porque creemos firmemente que si no lo hacemos nosotros mismos, el resultado quedará mal o perderá calidad.

En los primeros años, cuando la empresa está naciendo, tener el control absoluto es entendible e incluso necesario. Eres el todoterreno de la compañía y eso es coherente con tu nivel de desarrollo empresarial. Sin embargo, a medida que el negocio evoluciona, surge una realidad innegable: tú mismo te conviertes en el principal obstáculo de tu empresa si intentas seguir haciéndolo todo.

Ahora bien, delegar no significa descuidar ni desentenderse. Para soltar el control sin perder la calidad, necesitas preparar el terreno. Esto se logra mediante algunas estrategias y reglas:

  • Crear sistemas y metodologías: Son la base que te permitirá confiar. Si tienes manuales, procesos y herramientas bien definidos, tu equipo sabrá exactamente qué se espera de ellos y cómo lograrlo, sin depender de ti para cada mínima decisión.
  • Empoderar a tu equipo: Debes rodearte de las mejores personas, entregarles la responsabilidad y, sobre todo, darles el voto de confianza para ejecutar.
  • Establecer puntos de control críticos: Al abandonar la microgestión, pasas a una supervisión estratégica. Revisarás el trabajo sin entrar en el detalle minucioso, guiándote por indicadores clave y puntos de evaluación críticos.

Al dar este paso, no solo le darás a tu equipo la oportunidad de brillar y madurar profesionalmente, sino que tú ganarás el activo más valioso para un líder: tiempo y claridad mental. Esa tranquilidad es la que te permitirá levantar la cabeza de la rutina diaria, visualizar el horizonte y estructurar las siguientes grandes jugadas de la compañía.

  1. El apalancamiento estratégico

Para hacer cosas verdaderamente grandes y asumir proyectos que desafíen la capacidad de tu empresa, vas a necesitar todos los actores posibles: el capital de trabajo es uno de los más importantes. Aquí es donde entra en juego el apalancamiento.

Tener una excelente relación con bancos y proveedores te dará la tranquilidad y la liquidez necesarias para moverte con agilidad. Entre más avanzado e inteligente sea tu nivel de apalancamiento, mayor disponibilidad tendrás para enfrentar retos a gran escala. Para lograr que estas puertas se abran de las mejor manera, me enfocaría en 3 puntos clave para lograrlo:

  • Números impecables: Tu balance financiero es tu verdadera carta de presentación; habla por sí solo y cuenta la historia de tu gestión. Cuídalo para que refleje salud y solidez.
  • Comunicación constante y transparente: Las entidades financieras y tus grandes proveedores tienen los recursos que necesitas. Mantenerlos al tanto de tu realidad empresarial, comunicarte con sinceridad y mantenerlos en tu misma sintonía es la base de las relaciones de alto nivel.
  • Cumplimiento estricto: Toma años de trabajo impecable construir una relación de confianza donde estas entidades te apoyen sin dudarlo. En este punto, no eres tú quien define tu límite de crecimiento; son ellos, evaluando tu gestión, tu responsabilidad y tu seriedad. Por eso, la organización y el cumplimiento sagrado de tus compromisos son absoluta y totalmente innegociables. Si fallas cuando confían en ti, es muy probable que no estén ahí cuando más los necesites.

Hay que ser honestos: hacer empresa y cargar con esa responsabilidad no es para todo el mundo. Requiere sacrificios, trasnochar y una tolerancia al riesgo que pocos están dispuestos a asumir.

Sin embargo, una vez que decides dar el salto y te apasionas genuinamente por lo que haces, se despierta una convicción tan sólida que nada ni nadie podrá desviarte del objetivo que te traces. Habrá momentos en los que tú mismo te preguntarás por qué insistes y trabajas tanto, y será esa misma pasión la que te dé la respuesta para seguir adelante.

La regla de oro en este viaje es respetar los procesos. No existen atajos para el éxito sostenido; no puedes correr si primero no has aprendido a caminar con convicción.

Lo que comparto en estas líneas es solo una pequeña y resumida fracción de las lecciones que he forjado a pulso y que, desde mi experiencia personal en la Ingeniería y los negocios, me han empezado a funcionar.

No pretenden ser una fórmula mágica ni un manual infalible, pero sí ofrecen pinceladas muy claras y reales de aquellos pilares que te aportarán el valor necesario para que tu empresa logre crecer de una manera rápida, sólida y eficiente.

Revista Aciem Empresarial

*Ingeniero Electrónico de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito; Afiliado de ACIEM; Cofundador y actual Director Operativo (COO) de Dointech empresa colombiana especializada en automatización de edificios, seguridad electrónica y automatización de procesos; integrante de la Comisión de Promoción y Desarrollo Empresarial de ACIEM.